Interior destina nuevos Zeta a Extremadura que no cumplen la normativa
Los sindicatos policiales denuncian que los agentes trabajan en «condiciones infrahumanas
Mérida- Tanto la Confederación Española de Policía como la Unión Federal de Policía coinciden al afirmar que los nuevos vehículos «no respetan la normativa legal en lo que a la seguridad y salud laboral se refiere», lo que obliga a los funcionarios a realizar su trabajo en «condiciones infrahumanas» por lo que exigen la «retirada inmediata» de estos coches hasta que se
solucionen los problemas detectados.
La lista de las deficiencias descubiertas en los nuevos vehículos Zeta y denunciadas por los sindicatos, es larga, pero algunas de ellas son tan llamativas como que un funcionario de policía de más de 175 centímetros de altura «no entra» en el habitáculo delantero del coche lo que origina problemas para que pueda desarrollar con normalidad sus jornada laboral. «El espacio es tan reducido en la parte delantera del coche que los agentes fuerzan al máximo el echarse para atrás lo que podría originar que las mamparas de separación con los presos se termine rompiendo, entre otras cosas, porque los asientos delanteros no tienen tope en el raíl de desplazamiento y así nada impide que choquen con esa pantalla de protección», explica a LA RAZÓN el secretario regional del CEP en Extremadura, Raúl Jaraíz.
Esta falta de espacio para los agentes contrasta con la amplitud de la parte trasera del vehículo, en la que viajan los detenidos, algo que el responsable sindical no entiende porque dice que «un detenido va en el coche el tiempo justo en llegar a la comisaría, en muchos casos no pasa de los diez minutos, mientras que los funcionarios tienen que permanecer en los coches durante horas. No es lógico tanto espacio para unos y tan poco para los otros»
Un hierro que cruza la espalda
Si el tener que ir prácticamente encogidos en el vehículo policial, es incómodo, lo es más el sentir, cuando te sientas, un hierro en la espalda que atraviesa horizontalmente los asientos delanteros y que «se les clava, tanto al conductor como al acompañante, de forma continua, en la parte baja de la espalda». Es fácil imaginarse, indica Jaraíz, el estado físico en el que terminan sus horas de servicio los funcionarios tras haber estado sentados «en asientos tan mullidos». Eso sí, de momento este problema lo están solucionando los propios policías llevándose cojines de casa o comprándolos, pero esta solución, dice, no es de recibo, «como siempre las deficiencias que la administración tiene y que no soluciona, nos cuesta a nosotros el dinero»
Otra de las graves deficiencias detectadas en estos vehículos, a juicio de estos sindicatos, es que no se ha incluido en su equipación técnica un elemento «muy importante para la seguridad», el E.S.P. Se trata de un sistema diseñado para cuidar la protección y el control de la marcha del coche, vigila su tracción y evita los derrapes, «un dispositivo que cuesta de 300 a 400
euros y que los agentes agradecerían en sus persecuciones por las calles extremeñas», añade el portavoz sindical
La retirada de los faros antiniebla que venían de serie en los coches, asientos sin protección lumbar y que no están adaptados para ubicar los instrumentos de dotación policiales reglamentarios o que la ficha de inspección técnica tan solo permite cuatro ocupantes, son otras de las deficiencias que los sindicatos han denunciado sin que hasta el momento les hayan dado respuesta
alguna a sus demandas. Aunque eso sí, avisan que van a continuar exigiendo que estos nuevos vehículos se retiren hasta que se arreglen todos y cada uno de los problemas localizados
Hasta el momento han llegado siete coches nuevos a Badajoz, Don Benito y Almendralejo. En los próximos días las comisarías de Mérida, Plasencia y Cáceres recibirán las nuevas unidades de estos vehículos «no aptos para el buen servicio».
Mérida- Tanto la Confederación Española de Policía como la Unión Federal de Policía coinciden al afirmar que los nuevos vehículos «no respetan la normativa legal en lo que a la seguridad y salud laboral se refiere», lo que obliga a los funcionarios a realizar su trabajo en «condiciones infrahumanas» por lo que exigen la «retirada inmediata» de estos coches hasta que se
solucionen los problemas detectados.
La lista de las deficiencias descubiertas en los nuevos vehículos Zeta y denunciadas por los sindicatos, es larga, pero algunas de ellas son tan llamativas como que un funcionario de policía de más de 175 centímetros de altura «no entra» en el habitáculo delantero del coche lo que origina problemas para que pueda desarrollar con normalidad sus jornada laboral. «El espacio es tan reducido en la parte delantera del coche que los agentes fuerzan al máximo el echarse para atrás lo que podría originar que las mamparas de separación con los presos se termine rompiendo, entre otras cosas, porque los asientos delanteros no tienen tope en el raíl de desplazamiento y así nada impide que choquen con esa pantalla de protección», explica a LA RAZÓN el secretario regional del CEP en Extremadura, Raúl Jaraíz.
Esta falta de espacio para los agentes contrasta con la amplitud de la parte trasera del vehículo, en la que viajan los detenidos, algo que el responsable sindical no entiende porque dice que «un detenido va en el coche el tiempo justo en llegar a la comisaría, en muchos casos no pasa de los diez minutos, mientras que los funcionarios tienen que permanecer en los coches durante horas. No es lógico tanto espacio para unos y tan poco para los otros»
Un hierro que cruza la espalda
Si el tener que ir prácticamente encogidos en el vehículo policial, es incómodo, lo es más el sentir, cuando te sientas, un hierro en la espalda que atraviesa horizontalmente los asientos delanteros y que «se les clava, tanto al conductor como al acompañante, de forma continua, en la parte baja de la espalda». Es fácil imaginarse, indica Jaraíz, el estado físico en el que terminan sus horas de servicio los funcionarios tras haber estado sentados «en asientos tan mullidos». Eso sí, de momento este problema lo están solucionando los propios policías llevándose cojines de casa o comprándolos, pero esta solución, dice, no es de recibo, «como siempre las deficiencias que la administración tiene y que no soluciona, nos cuesta a nosotros el dinero»
Otra de las graves deficiencias detectadas en estos vehículos, a juicio de estos sindicatos, es que no se ha incluido en su equipación técnica un elemento «muy importante para la seguridad», el E.S.P. Se trata de un sistema diseñado para cuidar la protección y el control de la marcha del coche, vigila su tracción y evita los derrapes, «un dispositivo que cuesta de 300 a 400
euros y que los agentes agradecerían en sus persecuciones por las calles extremeñas», añade el portavoz sindical
La retirada de los faros antiniebla que venían de serie en los coches, asientos sin protección lumbar y que no están adaptados para ubicar los instrumentos de dotación policiales reglamentarios o que la ficha de inspección técnica tan solo permite cuatro ocupantes, son otras de las deficiencias que los sindicatos han denunciado sin que hasta el momento les hayan dado respuesta
alguna a sus demandas. Aunque eso sí, avisan que van a continuar exigiendo que estos nuevos vehículos se retiren hasta que se arreglen todos y cada uno de los problemas localizados
Hasta el momento han llegado siete coches nuevos a Badajoz, Don Benito y Almendralejo. En los próximos días las comisarías de Mérida, Plasencia y Cáceres recibirán las nuevas unidades de estos vehículos «no aptos para el buen servicio».


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